Castillo Lafleur
Fundado a mediados del siglo XVIII, el Château Lafleur encarna una de las mejores expresiones del viñedo de Pomerol. Desde 1872, la familia Guinaudeau ha perpetuado la herencia de la propiedad, cultivando con esmero el saber hacer vinícola transmitido de generación en generación. Independiente de las clasificaciones bordelesas, la propiedad tiene una filosofía única: producir vinos de emoción, donde cada cosecha revela la pureza y el alma del terruño. En la actualidad, Sylvie y Jacques Guinaudeau, apoyados por su hijo Baptiste, persiguen con pasión esta búsqueda de la excelencia, combinando el respeto por la tradición con una visión innovadora.
El viñedo de Château Lafleur, de tan sólo 4,5 hectáreas , se distingue por la riqueza de su terruño, una sutil mezcla de grava, arcilla y arena que confiere a sus vinos una profundidad y una elegancia incomparables. Los viñedos se gestionan de forma cuidadosa y rigurosa, con bajos rendimientos y una meticulosa vendimia manual. Cada racimo de uva se selecciona cuidadosamente, garantizando una fiel expresión del Merlot y el Cabernet Franc. El resultado es un vino de notable precisión, reflejo intemporal del saber hacer y la singularidad de Pomerol.




"Junto con su esposa Julie, Baptiste Guinaudeau continúa la labor de sus padres, dirigiendo con pasión y meticulosidad esta minúscula finca de culto en Pomerol. Por un capricho de la naturaleza, toda la grava de los alrededores se ha acumulado en este cuadrado de viñas, dividido a su vez en cuatro cuadrados, lo que permite madurar el Cabernet Franc como en ningún otro lugar. Esta variedad de uva ocupa juiciosamente la mitad del viñedo, mientras que la otra mitad está reservada al suntuoso Merlot. Lafleur envejece a la perfección y en los últimos años ha hecho gala de una coherencia estilística intachable. Aquí, la inversión humana demuestra su superioridad estética sobre la exageración tecnológica".
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Vinificación
La vinificación en Château Lafleur es un arte de excelencia, donde tradición e innovación se combinan para magnificar cada cosecha. En cada etapa, la atención al detalle tiene como objetivo revelar la pureza de la fruta y la identidad del terruño. Las uvas, recogidas a mano con el máximo rigor, se fermentan en cubas de hormigón, favoreciendo una extracción suave y un control preciso de la temperatura. La Cabernet Franc es la uva emblemática de la finca, que aporta frescura y profundidad a los vinos, mientras que la Merlot aporta redondez y riqueza.
El envejecimiento en barricas de roble francés durante 18 a 24 meses, según la añada, afina la textura y enriquece la complejidad aromática, combinando fruta negra, especias y delicadas flores. Dotados de un excepcional potencial de envejecimiento, los vinos de Château Lafleur atraviesan con gracia las décadas, revelando una profundidad y una elegancia poco comunes. Cada botella es una obra maestra de equilibrio y precisión, fruto de siglos de saber hacer y de un terruño excepcional: un verdadero icono de la excelencia bordelesa.

